Un informe de la firma de contabilidad Crowe y el Centro de Delitos Cibernéticos y Delitos Económicos de la Universidad de Portsmouth, en el Reino Unido, realizaron un estudio sobre la corrupción y el fraude en el sector que abarca 25 años de investigación.
Un estudio elaborado por Tim Robinson, especialista de seguridad de la información de la firma de contabilidad Crowe, y por el académico Mark Button, Director del Centro de Cibercrimen de la Universidad de Portsmouth, ambos del Reino Unido, concluyó que el fraude representa el 6,4% del gasto promedio en las organizaciones mineras, pudiendo llegar incluso a un 8% del gasto en una operación minera.
El estudio denominado “Descubriendo el fraude y la corrupción en la minería”, resume el aprendizaje de la firma de contabilidad Crowe a lo largo de un período de 25 años e incluye detalles de estudios de casos específicos en los que esta entidad ha trabajado junto con empresas mineras y sus operaciones alrededor del mundo, incluyendo países como Canadá, Estados Unidos, Brasil, China, Australia, Sudáfrica y gran parte de Europa, entre otros países.
Pese a lo anterior, la investigación no solo se concentró en los costos, sino en formular medidas para contrarrestar en problema. Según el estudio, la reducción del coste del fraude de hasta un 40% es posible en un plazo de doce meses. “En otras palabras, si el coste del fraude es del 6,4%, se puede reducir en más del 2,5% hasta llegar a algo menos del 4%. Y, en un período más largo, se puede reducir aún más”, indica la investigación.
“Cada vez que se mide el fraude, se examinan muestras estadísticamente válidas de partidas de gasto (una por una) y la naturaleza del examen es tal que, cuando se encuentra fraude, se identifica la debilidad del proceso o de los sistemas que permitió que se produjera cada pago fraudulento. Estas debilidades forman una lista de áreas de acción que se deben tomar, indica el reporte.
El informe señala que los beneficios de aplicar una serie de medidas de buenas prácticas ayudan a sanar financieramente a las empresas, las hace más estable y reduce el daño regulatorio y de reputación.
Los especialistas indicaron en su reporte, que el costo de los fraudes va más allá de la esfera reputacional, sino que se trata de un gasto escondido, difícil de detectar, por lo que las empresas debieran utilizar estrategias preventivas ante el fraude, antes que reaccionar cuando se detectan las pérdidas y están son irreparables.





